Salí de mi casa a eso de las nueve y cincuenta. Estaba ya preocupada porque tenía solo diez minutos para llegar a mi primera clase del Cuento Fantástico. Me subí al taxi y le advertí que por favor tratara de ir más rápido. Llegue a clases a la diez y cinco sin pasar desapercibida mi tardanza.
Después de sentarme en el pupitre, comenzamos a conversar acerca del cuento que leímos. El tiempo pasó muy rápido, casi de manera imperceptible y cuando mire el reloj solo faltaban cinco minutos para el fin de la clase.
Tomé mis cosas, y salí a sentarme a la laguna. Me quede dormida y me levante media hora más tarde, justo a tiempo para mi clase de redacción hipertextual
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